
El Parque Nacional Huascarán conmemora este 1 de julio su 51.º aniversario de creación, consolidándose como una de las áreas naturales protegidas más importantes del país y un emblema de la conservación ambiental en la región Áncash. Ubicado en la Cordillera Blanca, la cadena montañosa tropical más extensa del mundo, el parque resguarda una invaluable riqueza biológica, cultural e hídrica.

Reconocido en 1985 por la UNESCO como Patrimonio Natural de la Humanidad, el Parque Nacional Huascarán alberga más de 340 mil hectáreas de ecosistemas altoandinos, donde se encuentran el nevado Huascarán, la cumbre más alta del Perú, además de glaciares, lagunas y paisajes que constituyen un importante atractivo para el turismo nacional e internacional.

De acuerdo con información del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp), el parque protege alrededor de 120 especies de aves, 10 especies de mamíferos y más de 770 especies de flora altoandina, entre ellas la puya de Raimondi. También es hábitat de especies emblemáticas como el cóndor andino, el oso de anteojos, la taruca y la vicuña.

Además de su extraordinaria biodiversidad, el Parque Nacional Huascarán cumple un papel estratégico en la regulación de los recursos hídricos que abastecen a miles de familias y actividades productivas en Áncash. Sus glaciares, lagunas y bofedales contribuyen a la provisión de agua, reducen el riesgo de inundaciones y representan un laboratorio natural para la investigación científica sobre cambio climático y conservación ambiental.


Con 51 años de historia, el Parque Nacional Huascarán continúa siendo uno de los principales orgullos de Áncash y del Perú, desempeñando un rol fundamental en la protección de la biodiversidad, la seguridad hídrica y el desarrollo sostenible de las comunidades que viven en su zona de influencia.






