
Tubos adulterados, pagos sin sustento y una obra que nunca dio agua: la Contraloría destapa otro caso de ineficiencia con olor a impunidad en Huari.
En Rahuapampa, donde el agua prometida no llegó, lo que sí fluye es el rastro de una obra mal hecha. La Contraloría General de la República ha detectado un perjuicio económico de S/ 2 195 964 en la Municipalidad Distrital, producto de una cadena de decisiones cuestionables que terminaron por convertir un proyecto de saneamiento en una infraestructura inútil.

El caso está documentado en el Informe de Auditoría de Cumplimiento n.° 030-2025-2-0338, que revisa el periodo entre julio de 2022 y febrero de 2025. La conclusión es directa: el expediente técnico nació mal y la ejecución terminó peor.
La obra —que debía mejorar y ampliar el servicio de agua potable, alcantarillado y tratamiento de aguas residuales en Rahuapampa, Cruzpampa, Canchapata y Vincocota— hoy permanece inoperativa. Es decir, no cumple su función básica: llevar agua a la población.
UN PROYECTO QUE SE APROBÓ A CIEGAS
Según la Contraloría, funcionarios de la comuna aprobaron un expediente técnico con serias deficiencias. Como si no bastara, adjudicaron la buena pro al postor con la oferta más alta, pese a que este presentó documentación inexacta para acreditar la experiencia de su equipo técnico. Un detalle no menor: ese proceso debió anularse.
Pero no se anuló.

PAGARON POR LO QUE NO EXISTE
Durante la ejecución, la municipalidad validó y pagó valorizaciones sin advertir irregularidades evidentes. El consorcio utilizó tuberías con certificación de calidad adulterada, ejecutó partidas incompletas y realizó modificaciones sin sustento técnico.
El resultado es previsible: una obra que no funciona.
Ni siquiera se cumplió con lo básico. Aunque el sistema dependía de un manantial, no se exigió un estudio de calidad del agua. Se planificaron tres puntos de captación, pero solo se construyó uno. La base de las tuberías tampoco se ejecutó conforme a las especificaciones técnicas, lo que provocó fallas, roturas y el colapso del sistema.

SUPERVISIÓN QUE NO SUPERVISÓ
Las deficiencias no fueron advertidas por la supervisión de obra. A pesar de ello, la entidad siguió pagando. Así, el dinero público se evaporó mientras la infraestructura se deterioraba antes de entrar en funcionamiento.
RESPONSABILIDADES EN LA MIRA
La Contraloría ha identificado presunta responsabilidad penal y administrativa en tres exfuncionarios y un servidor en actividad de la Municipalidad Distrital de Rahuapampa. El informe ya fue remitido a la Procuraduría Anticorrupción de Áncash para las acciones legales correspondientes.
ENTRE EL DISCURSO Y LOS HECHOS
El actual alcalde, Joel Pajuelo Sánchez (2023–2026), había declarado para kaleta la revista, que no encontró irregularidades, robos ni obras fantasmas en la gestión anterior encabezada por Marino Villavicencio (2019–2022). Sin embargo, reconoció que sí existen obras deficientes que vienen siendo observadas y en proceso de subsanación.
El informe de la Contraloría pone en cuestión ese diagnóstico optimista.
Porque aquí no se trata de matices técnicos: se trata de una obra millonaria que no sirve y de una población que sigue esperando agua potable.

EL DATO
La obra inició en noviembre de 2022 con un presupuesto de S/ 2 514 682 y un plazo de ejecución de 90 días. Tras paralizaciones y adicionales, recién concluyó en febrero de 2024. Dos años después, el resultado es el mismo: una infraestructura inoperativa.
En Rahuapampa, el agua sigue sin llegar. Pero la factura ya está pagada.






