
En Áncash, la política ha dejado de ser competencia para convertirse en reparto. Los apellidos pesan más que las ideas y las candidaturas ya no se construyen: se heredan o se coordinan en mesa familiar. Estos son los clanes que hoy buscan capturar el poder.

LOS BARRIONUEVO ROMERO: EL PODER EN DUPLICADO
Los hermanos Betto y Christofer Barrionuevo no disimulan la estrategia: jugar en pared.
Uno apunta a la Gobernación Regional por Podemos. El otro busca una curul en la Cámara de Diputados. Dos frentes, un solo apellido. No es coincidencia, es cálculo.
La lógica es simple: asegurar presencia en el Ejecutivo y el Legislativo al mismo tiempo. Un pie en cada espacio de poder. Como si la región fuera una empresa y ellos, sus directores.
Aquí no hay proyecto de Estado. Hay proyecto familiar.


LOS BARRENECHEA – SOTO: EMPRESA, MUNICIPIO Y CONGRESO
Zulema Barrenechea no llega sola a la política. Llega con empresa activa, contratos públicos y vínculos de poder.
Gerente general de W.Z. Contratistas Generales S.A.C., su firma ejecutó una obra en Huarmey por casi S/ 2 millones. Fue, además, representante del consorcio que obtuvo la buena pro.
Todo formal. Todo documentado.
Pero el dato incómodo es otro: es esposa del alcalde de Nuevo Chimbote, Walter Soto Campos.
La ecuación es conocida —empresa, obra pública, poder político— y el riesgo también: que los intereses privados se acerquen demasiado al manejo del Estado.
No es ilegal. Pero tampoco es inocente.

LOS MEZA VILLARREAL: POLÍTICA COMO REFUGIO
Vladimir Meza no se retira. Se recicla.
Exalcalde de Huaraz, con un historial marcado por investigaciones fiscales, ahora apunta al Senado y proyecta la Gobernación Regional. En paralelo, su hermano Alexander postula a la Cámara de Diputados.

Dos candidaturas. Un mismo objetivo: no salir del radar del poder.
Aquí la política no es vocación. Es protección.
Cuando la justicia ronda, la política abriga.

LOS GAMARRA: EL LEGADO COMO CAPITAL ELECTORAL
La muerte de Luis Gamarra Alor dejó un vacío. Pero no por mucho tiempo.
Su hija, Macarena “Maka” Gamarra, ha tomado la posta. Recorre la región, activa la memoria del padre y convierte su legado en plataforma política. Hoy postula al Congreso por Fuerza Popular con el número uno.
La fórmula es efectiva: recuerdo + gratitud + apellido.
El mensaje es claro: el capital político no se pierde, se transfiere.
La pregunta es otra: ¿la representación también?

LOS VARAS: LA PERMANENCIA SILENCIOSA
Elías Varas no hace ruido, pero insiste.
Llegó al Congreso con Perú Libre, cambió de partido y hoy postula al Senado por Juntos por el Perú. En paralelo, su entorno familiar también se mueve.
Su hija pasó por el aparato estatal en medio de cuestionamientos por un posible caso de nepotismo. Él lo negó. El ruido quedó.
Ahora, su sobrino Jefferson Varas entra en carrera como candidato a diputado.
Tres movimientos. Una misma familia.
Sin estridencias, pero con persistencia.

En Áncash, la política ya no se compite: se reparte.
Clanes familiares colocan candidatos en todos los niveles del poder.
No es ilegal. Pero sí cuestionable.
Cuando los apellidos mandan, la democracia pierde.






