EL DIRECTOR DE LA DREA Y EL ROSARIO DE PROCESOS JUDICIALES

El Estado suele presentar a sus funcionarios con una fotografía y una promesa. Traje formal, gesto contenido, bandera al fondo. Así fue anunciada la designación de Elías Giraldo Quiroz Aguirre, el 10 de diciembre de 2025, cuando la Dirección Regional de Educación de Áncash (DREA) lo oficializó como director regional de Educación. El comunicado habló de experiencia y gestión. Los registros públicos cuentan una historia más larga.

Al 27 de enero de 2026, el nombre de Giraldo Quiroz Aguirre aparece de manera reiterada en el sistema del Poder Judicial, vinculado a múltiples expedientes judiciales tramitados en distintas instancias del país. La revisión realizada por Kaleta La Revista evidencia su presencia en procesos penales, civiles e investigaciones preparatorias, figurando bajo diversas calidades procesales, entre ellas imputado, demandante y demandado.

Los expedientes no se concentran en un solo juzgado ni en un solo periodo. Se registran en juzgados penales unipersonales, juzgados civiles y juzgados especializados en delitos de corrupción de funcionarios, con ingresos que se extienden a lo largo de varios años. No se trata de un hecho aislado, sino de una actividad judicial sostenida, visible en plataformas oficiales de acceso público.

El antecedente cobra mayor peso si se observa su trayectoria. Giraldo fue alcalde de la provincia de Asunción–Chacas y luego ocupó cargos de gerencia en las municipalidades de Piscobamba y Yanama. No es un funcionario ajeno al aparato estatal ni a la toma de decisiones públicas. En el Perú, esos cargos suelen dejar rastros que permanecen.

A ello se suma un elemento de contexto político. Como exalcalde de Chacas, Giraldo es paisano del actual gobernador regional de Áncash, Koki Noriega Brito, ambos provenientes de la misma zona del departamento. El dato no acredita vínculo ni favorecimiento alguno, pero forma parte del escenario en el que se produce una designación hoy observada con atención.

Al anunciar su nombramiento, la DREA destacó su perfil técnico y su compromiso con la educación regional. No se informó sobre el historial judicial que figura en los registros oficiales, ni se ha hecho público, hasta el momento, un pronunciamiento del funcionario que precise cuántos procesos están archivados, en trámite o cuentan con resolución firme.

Conviene decirlo sin rodeos: la presunción de inocencia no está en discusión. Ningún proceso equivale, por sí solo, a culpabilidad. Pero la transparencia sí lo está. Porque cuando un funcionario con un rosario de procesos judiciales asume la conducción de uno de los sectores más sensibles del Estado, la pregunta deja de ser jurídica y se vuelve política.

El caso no ocurre en el vacío. En reiteradas intervenciones públicas, el gobernador regional de Áncash, Koki Noriega Brito, ha sostenido un discurso frontal de “no a la corrupción”, comprometiéndose a promover transparencia, meritocracia y funcionarios probos en el Gobierno Regional. Ese mensaje, repetido como consigna, hoy se enfrenta a una designación que genera preguntas legítimas.

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