PASTORURI: DEL ÍCONO TURÍSTICO AL SÍMBOLO DE LA ALERTA CLIMÁTICA

El glaciar Pastoruri, uno de los emblemas turísticos más importantes de la Cordillera Blanca, se ha convertido hoy en una de las evidencias más impactantes del cambio climático en el Perú. En apenas cinco décadas, este glaciar —que en los años 80 recibía miles de visitantes atraídos por la nieve, el hielo y la aventura— ha perdido más del 80% de su superficie.

El retroceso acelerado del hielo obligó a restringir el acceso y prohibir que los turistas pisen o toquen el glaciar. La pérdida de la masa glaciar es tan severa que, entre 1962 y 2020, el país ha perdido el 56% de su superficie glaciar, lo que implica una reducción dramática de las reservas de agua sólida que alimentan a ríos y lagunas altoandinas.

La desaparición de Pastoruri no es un hecho aislado. Según el INAIGEM, esta tendencia se replica en todo el territorio nacional y afecta directamente a la disponibilidad futura de agua. El derretimiento del glaciar incluso dio origen a una nueva laguna, cuyo crecimiento se ha acelerado desde el año 2000. A la fecha, el instituto ha identificado 317 nuevas lagunas formadas por el retroceso glaciar en el país.

Frente a este escenario, desde 2013 se implementó en Pastoruri la ruta turística “La Ruta del Cambio Climático”, que busca mostrar de manera educativa los impactos del calentamiento global y promover una relación más responsable con los ecosistemas de montaña.

La Cordillera Blanca, alguna vez sinónimo de aventura y nieve perpetua, se convierte hoy en un recordatorio urgente: la crisis climática ya está transformando nuestros paisajes y amenazando las fuentes naturales de agua que sostienen la vida en los Andes.

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