
En el Perú, la impunidad no tiene domicilio fijo: se muda, se recicla y vuelve a postular. Mientras los comuneros de Punyán y Quillash siguen esperando una carretera digna, el responsable político de una obra plagada de irregularidades por S/ 5.6 millones, el exalcalde provincial Fernando Casio Consolación, alista su retorno: la alcaldía de Quillo en 2027. La desfachatez, en política, es el único recurso sin límites presupuestales.

El Informe de Auditoría N.° 016-2025-2-0346 de la Contraloría no es un trámite administrativo: es la radiografía de una gestión que convirtió la obra pública en un circuito de favores.
EL COMITÉ DEL “DEDO”
Octubre de 2020. Bajo la gestión de Casio, el Comité de Selección —integrado por Eduardo Vicencio Pineda, Marbil Miranda Rimache y Edwin Roncal Ascate— aplicó una rigurosidad selectiva: excluyó postores con experiencia por formalidades menores, mientras allanaba el camino al Consorcio Pórtico & YAEV.
El consorcio no acreditó la experiencia mínima exigida en obras viales y presentó documentación observada por su falta de veracidad. Aun así, obtuvo el puntaje perfecto: 100 sobre 100. El resultado fue previsible: una obra prevista para 180 días terminó extendiéndose casi dos años, protegida por ampliaciones de plazo que evitaron sanciones.

LA ARITMÉTICA DEL EXCESO
El informe revela algo más que negligencia: evidencia técnica de pagos indebidos. Se cobraron 105 alcantarillas, pero solo se ejecutaron 101. Se pagaron 23 canales inexistentes. Se inflaron metrados en muros secos.
El saldo: S/ 248,093.31 por trabajos que nunca salieron del papel.
La supervisión —que debía ser el control— también fue parte del problema. La oficina de Logística simuló competencia cotizando con una empresa y, a la vez, con su propio representante como persona natural. Un proceso diseñado para aparentar legalidad donde no la había.
EL CANDIDATO Y SU SOMBRA
Hoy, la Contraloría ha determinado presunta responsabilidad penal para los miembros del comité. Sus nombres ya están en la órbita de la Procuraduría Anticorrupción. Pero la responsabilidad política no se diluye: recae sobre quien dirigía la gestión.
Fue durante el gobierno de Casio Consolación que se ignoraron las alertas del Órgano de Control Institucional y se permitió que recursos públicos se diluyeran en obras mal ejecutadas y pagos injustificados.
A pesar de ello, el exalcalde busca volver. Esta vez, en Quillo por el partido Somos Perú. La pregunta es inevitable: ¿con qué credenciales?
Las 164 páginas del informe están disponibles. No son opiniones, son hechos documentados. En Quillo no podrán alegar desconocimiento: el candidato que hoy pide confianza dejó en Yungay una estela de irregularidades que ninguna campaña podrá asfaltar.







