OPORTUNISMO EN LA COPA JUAN HUARÍN 2025

La Copa Juan Huarín 2025, ese torneo que nació para unir a los pueblos de la provincia de Huari bajo la bandera del deporte, terminó convertida —una vez más— en un escaparate electoral. Porque en el Perú, hasta el fútbol comunal sirve de tarima para los que ya sueñan con el poder.

En Rapayán, el balón corría, pero los precandidatos también. Haron Osorio Vega, aspirante a la alcaldía provincial por Somos Perú, no perdió la oportunidad de dejarse ver entre abrazos, saludos y selfies. La “presencia cercana al pueblo”, le llaman.

Tampoco faltó Kike Ocrospoma, precandidato al Gobierno Regional de Áncash por el Partido Demócrata Verde, quien, entre partido y partido, habló de unidad, desarrollo y futuro. Palabras que suenan bien en campaña y se olvidan rápido en gestión.

La Copa, que debería ser un espacio de identidad y reencuentro, se ha convertido en una pasarela donde los políticos ensayan su sonrisa electoral. Cada año, los mismos discursos, las mismas promesas, los mismos rostros que reaparecen solo cuando hay multitudes.

Lo que empezó como un torneo para celebrar la hermandad de los distritos huarinos, hoy parece una feria de vanidades donde el deporte es apenas el telón de fondo. Y mientras el público grita un gol, los candidatos calculan votos.

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