
La Municipalidad Distrital no ha ejecutado ni un sol del presupuesto destinado a emergencias, pese a que el distrito enfrenta deslizamientos activos y un estado de emergencia vigente. El dato no es opinión: está en el Informe de Orientación de Oficio N.° 003-2026-OCI/0339-SOO de la Contraloría.

El número es tan pequeño como revelador: S/ 4,000 para todo el 2026. Y ni siquiera eso se ha tocado. Hasta el 23 de marzo, la ejecución es de 0.0%. Es decir, el peligro avanza, pero el dinero no se mueve.

Yuracmarca fue declarada en estado de emergencia mediante el Decreto Supremo N.° 025-2026-PCM. La norma existe. La urgencia también. Lo que no existe es gestión: no hay modificaciones presupuestarias, no hay certificación de crédito, no hay reacción.

El informe lo dice sin rodeos: no se han comprado carpas, no hay agua, no existen kits de emergencia. En la práctica, la ayuda sigue siendo una idea.
Mientras tanto, más de 250 personas viven sobre un suelo que se parte desde enero. Las grietas no esperan trámites.
La Contraloría pidió explicaciones el 12 de marzo. La respuesta fue el silencio. Ni un documento, ni una justificación. La administración de la alcaldesa Juliza Huiza Saravia optó por lo único que no cuesta presupuesto: callar.
En declaraciones a Kaleta La Revista, la autoridad habló de “coordinaciones”. En el terreno, lo que hay es otra cosa: ausencia de evacuaciones, inexistencia de albergues, cero señalización. La brecha entre el discurso y la realidad no es técnica, es evidente.

Los pobladores lo resumen mejor: no hay autoridad en la zona. No antes, no ahora. Solo un riesgo que crece y una gestión que llega tarde —o no llega.
Y eso que la ley permite actuar. El Decreto Legislativo N.° 1440 y la Ley de Presupuesto 2026 autorizan mover recursos en emergencias. Pero en Yuracmarca, ni siquiera la emergencia logra mover la burocracia.
La Contraloría ha dado cinco días hábiles para reaccionar. Un plazo breve para una negligencia larga.
Porque aquí no solo se resquebraja la tierra.
También se resquebraja la gestión pública.






