
A veces, en la administración pública, las palabras sirven más para encubrir que para explicar. “Mantenimiento”, por ejemplo. Un término que, según la Contraloría General de la República (Informe N.° 009-2025-2-0340-SCE), habría sido utilizado como coartada técnica para ejecutar lo que en los hechos era una obra nueva en el distrito de Llama, provincia de Mariscal Luzuriaga.

El informe señala que, durante la gestión del entonces alcalde Rogelio Meléndez Miranda —hoy nuevamente en carrera política como candidato a la alcaldía provincial por el partido Perú Primero con miras al 2027—, se aprobó un presupuesto de S/ 106,835.17 para el supuesto “mantenimiento” del patio de honor de la I.E. N.° 84123 Coronel Félix Martiniano Roca López. Sin embargo, las propias evidencias del expediente técnico dejan poco espacio a la duda: las estructuras que se “reparaban” simplemente no existían.

Nombrar mantenimiento a lo que sería una obra nueva no es un detalle semántico. Es, según advierte la Contraloría, una forma de esquivar controles más estrictos, reducir exigencias técnicas y allanar el camino a decisiones discrecionales. Una puerta abierta, en suma.

Los hallazgos no terminan ahí. El informe también da cuenta del uso de concreto con resistencia inferior a la requerida y de la desaparición de 250 bolsas de cemento, presuntamente retiradas de la obra sin justificación. Un faltante que no solo levanta sospechas, sino que además configura un perjuicio económico al Estado calculado en S/ 37,894.22.
El documento ya está en manos de las instancias correspondientes. Mientras tanto, en el tablero político local, Meléndez Miranda no ha dejado de moverse. Porque en Áncash, como suele ocurrir, los informes avanzan a un ritmo… y las candidaturas, a otro.







