
El año 2025, lejos de consolidarse como un periodo de trabajo intenso y de fiscalización efectiva, ha dejado una profunda decepción en el desempeño de algunos consejeros regionales de Áncash. Un informe revela que dos consejeros solo presentaron un informe de gestión en todo el año, incumpliendo el espíritu de su función de representación y fiscalización.
Se trata de Luz Nancy Mautino Huamán, consejera por la provincia de Antonio Raimondi, y Alejandro Tomasini López Cosco, consejero por Carhuaz, quienes registran uno de los niveles más bajos de productividad dentro del Consejo Regional.
En cuanto a las audiencias públicas de rendición de cuentas, obligación establecida por ley, el caso de Luz Nancy Mautino Huamán resulta aún más cuestionable. Durante una sesión ordinaria del Consejo Regional, la consejera afirmó haber realizado su audiencia pública; sin embargo, no existe evidencia alguna que respalde dicha actividad: no se han presentado fotografías, videos ni transmisiones en vivo que acrediten su realización. Hasta el momento, solo consta su declaración verbal. Eso sumado al único informe presentado en la última sesión extraordinaria del año, deja en tela de juicio su labor, principalmente teniendo en cuenta que la mencionada es docente y que todo el año habría presentado varias ausencias perjudicando a los estudiantes de su provincia.

Por su parte, Alejandro Tomasini López Cosco realizó una única audiencia pública, la cual ha sido calificada como un “saludo a la bandera”. El evento se desarrolló en una institución educativa, repitiendo el mismo formato del año anterior y cumpliendo —según críticas— únicamente con una obligación formal, sin mayor contenido ni diálogo real con la ciudadanía.
Cabe recordar que la Ley N.° 31433, que modificó la Ley Orgánica de Municipalidades y la Ley Orgánica de Gobiernos Regionales, reforzó la obligación de los consejeros regionales de informar anualmente a la población sobre su gestión. Estas audiencias deben constituirse en verdaderos espacios de rendición de cuentas, fiscalización abierta y diálogo directo, y no en simples actos protocolares.
La falta de informes, evidencias y participación activa deja serias dudas sobre el compromiso de estos consejeros con la transparencia y la representación que exige el cargo.






