EL PALACIO QUE SE CAE: S/3,3 MILLONES DESPERDICIADOS EN CASCA

La Contraloría ha vuelto a desnudar la verdad incómoda: el flamante “Mejoramiento y ampliación del Palacio Municipal del distrito de Casca”, esa obra que debía ser el símbolo de modernidad y gestión eficiente bajo el alcalde Prof. Mario Vidal Moreno, ya muestra grietas, porcelanatos levantados y lavamanos inservibles.

El informe de control concurrente N.° 007-2025-OCI/0340-SCC es claro: la infraestructura presenta deterioro prematuro que compromete la durabilidad y calidad de la obra. En otras palabras, el palacio municipal se está cayendo a pedazos antes de que los vecinos puedan siquiera acostumbrarse a su nueva fachada.

El espejismo millonario

La obra fue valorizada en más de S/3,3 millones y recepcionada en junio de 2024 con actas solemnes y discursos de ocasión. La liquidación fue aprobada en octubre del mismo año. Todo parecía cerrado y perfecto. Pero la inspección de noviembre de 2025 mostró la otra cara: porcelanatos desprendidos en la sala de espera del segundo nivel y lavamanos sin presión de agua.

El contrato, como manda la ley, incluye cláusulas de responsabilidad por vicios ocultos. Sin embargo, hasta ahora no se evidencia que la municipalidad haya reclamado al contratista ni que se hayan tomado acciones correctivas.

La política del maquillaje

El Prof. Mario Vidal Moreno, alcalde de Casca, prefirió la foto de la inauguración antes que la garantía de la obra. Se cortó la cinta, se celebró la “modernización” y se entregó un palacio que hoy se desmorona como metáfora de la gestión.

La Contraloría ya había advertido en informes anteriores que la obra se ejecutaba sin supervisión adecuada, con materiales mal almacenados y con personal no acreditado. Aun así, la municipalidad recepcionó la obra y aprobó la liquidación.

La moraleja

El palacio municipal de Casca no es solo un edificio con porcelanatos levantados: es el retrato de cómo se gobierna en muchos distritos del país. Se invierten millones, se inaugura con discursos y se entrega a la población un cascarón que envejece en meses.

La gestión del Prof. Mario Vidal Moreno queda marcada por este palacio: un lujo que se desmorona, un símbolo de la política del maquillaje y un recordatorio de que la corrupción y la mediocridad no necesitan grandes escándalos para hacerse visibles; basta con un lavamanos que no funciona y un porcelanato que se despega antes de tiempo.

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