¡NI UNA FOTO! ¡NI UN VIDEO! LA AUDIENCIA FANTASMA DE LA CONSEJERA DE AIJA

El Consejo Regional de Áncash publicó, el 1 de diciembre, un flayer colorido anunciando una solemne Audiencia Pública de Rendición de Cuentas 2025 para la provincia de Aija. Ahí estaba la foto de la consejera Dania Brito Orellano, con gesto serio, convocando a los vecinos para el 5 de diciembre, desde las nueve de la mañana hasta las dos de la tarde, en el auditorio de la Municipalidad de Huacllán.

Todo muy institucional.

Todo muy republicano.

Todo muy “tu voz es importante”.

Pero terminada la fecha, y hecha la tarea más básica del periodismo —buscar pruebas de que el evento ocurrió—, aparece la vieja realidad ancashina: no hay absolutamente nada. Ni una foto, ni un video, ni un triste clip de treinta segundos tomado con celular. No hay transmisión en vivo, no hay registro oficial, no hay actas públicas, no hay agradecimientos. No hay ni una sombra.

La audiencia pública, anunciada con tanto entusiasmo, desapareció sin dejar rastro, como tantas promesas que empiezan en Facebook y terminan en la nada.

¿Se hizo? ¿No se hizo? ¿Hubo cinco asistentes? ¿Hubo uno?

¿O fue simplemente el típico “saludo a la bandera” que muchos funcionarios confunden con participación ciudadana?

Uno revisa las redes de la consejera. Nada.

Revisa la página del Consejo Regional. Nada.

Visita la página de la Municipalidad de Huacllán. Nada.

Solo queda el flayer: un cartel que anuncia algo que no sabemos si ocurrió, si fracasó, o si jamás pasó de ser un aviso diseñado en Canva.

Y aquí viene la ironía mayor: la Ley N.º 31433, que modifica la Ley Orgánica de Municipalidades y de Gobiernos Regionales, exige que estas audiencias sean claras, públicas, verificables y efectivas. La ley habla de transparencia, de información accesible, de ciudadanía informada. No menciona en ningún punto que la transparencia pueda reemplazarse con un post en Facebook.

Pero en Áncash —qué novedad— la ley parece ser un adorno, un papel colgado en la pared, un recordatorio de lo que deberíamos hacer y casi nunca se hace.

Para el 2025, la ciudadanía espera audiencias verdaderas: con transmisión en vivo, documentos públicos, agendas reales y preguntas incómodas permitidas. Lo mínimo para un sistema que pretende llamarse democrático.

Pero si seguimos así, vamos a terminar creyendo que rendir cuentas es publicar un flayer y desaparecer.

Desde KALETA La Revista, seguiremos mirando, preguntando y registrando.

Porque, aunque a algunos no les guste, la transparencia no se anuncia: se practica.

Y porque —como siempre— te informamos lo que los otros no.

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