
Mañana, 11 de diciembre, la UNASAM elegirá rector. Y por primera vez —como si fuera un consuelo— dos ancashinos disputan el sillón más inflado de la universidad: Fernando Castillo Picón, carhuacino, 42.56%; y Javier Sotelo Montes, huaracino, 25.77%.
Una ventaja de 16.79 puntos que, en cualquier democracia universitaria sana, sería casi definitiva.
Pero aquí no. Aquí manda la aritmética criolla de los reglamentos.

8,028 VOTANTES Y UNA VERDAD QUE NO CAMBIA: LA ELECCIÓN NO ES DE TODOS
En la primera vuelta votaron 8,028 miembros de la comunidad santiaguina. Una multitud académica:
6,742 estudiantes de pregrado, 667 de posgrado, 529 docentes entre principales, asociados y auxiliares, y 90 trabajadores nombrados.
Y, aun así, nada cambia un hecho brutal: no todos valen lo mismo.
El Artículo 23 del Reglamento de Elecciones lo dice sin rubor:
- 2/3 del poder para los docentes.
- 1/3 para los estudiantes.
Traducido al castellano y sin anestesia:
los docentes deciden; los estudiantes miran.
No es metáfora. Es estructura de poder. Es diseño. Es tradición.

CASTILLO PICÓN: EL HOMBRE DEL PASADO QUE INSISTE
A Castillo Picón lo persigue su sombra: fue parte de gestiones que hundieron a la UNASAM en la podredumbre del canon minero.
Entre 2004 y hoy entraron más de S/ 2,240 millones. Una lluvia de dinero. Una bendición maldita.

Y, sin embargo, once obras paralizadas por más de S/ 224 millones siguen ahí: silenciosas, oxidadas, convertidas en testimonio de una universidad que perdió el rumbo mucho antes de esta elección.
Castillo fue testigo, actor o cómplice. Él sabrá cuál palabra le queda. Falta que lo explique.

SOTELO: EL DISCURSO DEL CAMBIO
Sotelo promete renovación. Pero carga con el Expediente 01045-2017: juicio oral por peculado doloso agravado.
La Fiscalía sostiene que autorizó pagos por trabajos no ejecutados en una obra en Anta.
A eso se suman estudiantes que, sotto voce, hablan de cobros indebidos para trámites de titulación. Nadie denuncia. Todos temen.
El “cambio” también necesita explicaciones.

EL FONDO DEL ASUNTO: UNA UNIVERSIDAD RICA Y DESORIENTADA
Pese a la fortuna recibida, la UNASAM luce como una institución que nunca entendió qué hacer con sus millones.
Laboratorios inconclusos, campus a medio construir, centros de investigación que jamás investigaron nada.
Y una administración que, elección tras elección, se recicla en los mismos grupos, los mismos apellidos, las mismas deudas con la transparencia.
MAÑANA SE DECIDE. O SE POSPONE EL DESPERTAR
¿Qué eligen mañana docentes y estudiantes?
Entre el continuismo maquillado y el cambio con reparos.
Entre dos candidatos que deben responder mucho más de lo que han dicho.
La UNASAM —rica, confundida, usada— votará mañana.
Lo que está en disputa no es un rectorado.
Es la oportunidad, mínima pero real, de dejar de fingir que todo está bien.






