ÁNCASH: OBRA DE ELECTRIFICACIÓN DE S/ 13 MILLONES ENFRENTA OBSERVACIONES TÉCNICAS Y FALTA DE PERMISOS

En Pampas, Pallasca, la oscuridad no es solo literal. Es también la metáfora de un Estado que firma contratos, aprueba presupuestos y convoca consorcios, pero que se pierde en su propia maraña burocrática. La ampliación del servicio de energía eléctrica para 27 localidades, con un presupuesto de más de S/ 13 millones, es hoy un monumento a la parálisis.

El informe de la Contraloría revela lo que ya se sospechaba: la obra, adjudicada en 2022 al consorcio Jehovah Jireh 2, ha sido suspendida una y otra vez. Primero por observaciones técnicas, luego por trazos eléctricos que se superponen con viviendas y colegios, y finalmente por la eterna espera de un papel: el Certificado de Inexistencia de Restos Arqueológicos (CIRA) y el Plan de Monitoreo Arqueológico (PMAR).

El vía crucis de una obra

  • Contrato firmado en diciembre de 2022.
  • Inicio de obra en noviembre de 2023.
  • Suspensión en enero de 2024 por falta de autorización del PMAR.
  • Reinicio en septiembre de 2024 y nueva suspensión en noviembre por cambio de trazo.
  • Recién en octubre de 2025, el Ministerio de Cultura autorizó la incorporación de áreas al PMAR.

Mientras tanto, las familias siguen esperando electricidad.

 El absurdo burocrático

El CIRA autorizó apenas 3 metros de franja de servidumbre, cuando la norma exige 11 para líneas de 22.9 KV. Resultado: el trazo eléctrico invade casas y terrenos comunales. El expediente técnico, aprobado en 2022, ni siquiera contemplaba el costo del monitoreo arqueológico para las redes secundarias y primarias, que abarcan más de 38 kilómetros.

La Contraloría advierte que la falta de presupuesto y la lentitud en trámites administrativos podrían volver a detener la obra. Es decir, Pampas podría seguir esperando indefinidamente lo que ya se pagó: luz.

 La pepa

El problema no es solo técnico. Es político. El Gobierno Regional de Áncash, con todas sus gerencias y subgerencias, ha demostrado una incapacidad crónica para coordinar, agilizar pagos y cumplir con los requisitos básicos. El resultado: una obra que debió estar lista en octubre de 2024, pero que en noviembre de 2025 apenas reinicia con el riesgo latente de otra paralización.

En Pampas, la electricidad no llega porque el Estado prefiere perderse en trámites antes que resolver problemas. La obra es el espejo de un país donde la burocracia y la desidia pesan más que el derecho de la gente a vivir con dignidad.

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